domingo, 28 de diciembre de 2008

CAPÍTULO DOCE: Los Ojos de Felnianer

Luego de los últimos acontecimientos no había quien pudiese reclamar su derecho sobre el trono de de Visinar, así que se envió mensajeros en búsqueda del rey Nuein, pero por dos años no se tuvieron noticias de él, por lo que se temía por su suerte.

Felnianer por su parte sufría amargamente pues extrañaba a Bashoo y no entendía porque él no se comunicaba ni le enviaba ningún mensaje, pues si bien ella desconocía los caminos que había recorrido Nuein y su comitiva, el camino de regreso debía ser bien conocido para ellos, por lo que podrían haber enviado noticias.

Hace tiempo ya que Felnianer había dejado de mirar al cielo, pues luego de lo ocurrido con su Reina, le parecía cruel e injusto, sin embargo estaba tan descorazonada que un día volvió a hacerlo y avocó mucho tiempo a aquello, y aunque sentía que cada vez lo veía con mayor claridad, necesitaba alcanzar cumbres más altas, trepar más cerca del cielo, necesitaba buscar más allá de Visinar. Fue por ello que un día, junto a la compañía de sus dos amigas más cercanas Mirien y Jamien, emprendieron el viaje.

Mirien y Jamien eran dos hermanas que habían crecido junto a Felnianer y la querían mucho y no habían querido dejar partir a su amiga sola y por eso, aunque no comprendían del todo sus propósitos, decidieron acompañarla. Mirien era la más joven de ambas pero la que estaba más acostumbrada a salir pasear, pues ella siempre se había sentido intrigada por los seres que custodiaban el bosque y pensaba que lo que le había ocurrido antaño a la Reina era muy romántico. Jamien por su parte era una muchacha tranquila y más preocupada de su casa y sobretodo de su hermana, y siempre peleaban por las locuras de Mirien, como la vez que su hermana menor se había ganado un chichón tratando de caminar por los troncos de los árboles, de la forma en que ella creía lo hacían los ingeos del bosque.

La única preocupación de Felnianer, durante todo ese tiempo, era la de buscar las cumbres más altas y de escudriñar el cielo en la noche, pues sus ojos, que se había vuelto muy claros, ya no conseguían mantenerse abiertos de día pues sentía que la luz del sol le hacía daño, y por eso Miriem debía llevarla de la mano mientras Jamien las diriguía adelante, tratando de buscar un camino que las llevara hacia donde su amiga le había indicado que debían ir. Pero el invierno comenzaba a hacerse presente y comprendieron que pronto deberían bajar de las montañas, pero mientras en la mente de Jamien circulaba esta idea, Felnianer descubrió la cima que habían andado buscando y no hubo quien pudiera contradecir su determinación por alcanzarla.

Tras varios días de penurias Felnianer y Mirien alcanzaron la nevada cumbre, mientras que Jamien cuidaba del improvisado campamento un poco más abajo. No hubo necesidad de que Felnianer mirara al cielo, pues desde ahí sus ojos le mostraron lo que buscan, a lo lejos cientos de pequeñas llamas que desde niña había visto solamente nacer de manos de su señor Nuein, así que más que nunca sintió que su corazón se llenaba de esperanzado amor.

2 comentarios:

  1. Hola
    muy linda la historia que seguiste apartir de la de mi hermana
    ya que ella no se dio el tiempo ¬¬
    esta muy linda espero que siga :D

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  2. Gracias pau, estamos trabajando en eso y en entregar un versión más completa e ilustrada =)

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