Aunque Nuein y Yahaan, estaban ambos molestos y consternados, tenían distinta opinión con respecto de lo que se debía hacer con respecto a la afrenta recibida. Por su parte Nuein creía que lo ocurrido con Simnarid había sido suficiente castigo para Saein, mientras que Yahaan creía que lo ocurrido ese día correspondía a la malicia desatada de los ingeos en su contra. El tema se conversó por varios días y el tema se conoció más allá de las paredes tras la que los Reyes Hermanos vivían. De este modo algunos apoyaban una postura más conciliadora como la de Nuein, y otros deseaban una reacción más enérgica contra los ingeos.
Ya antes habían llegado rumores sobre las malas intenciones de Saein y de tu tío, pero Yahaan no les había prestado atención. Ahora para ella todo era muy claro y no descansaría hasta ver desplomarse el poder de esa corrupta familia.
Tal fue la importancia que alcanzó el asunto que comenzaron a provocarse acaloradas discusiones entre los partidarios del Rey y los de la Reina, que al fragor de las palabras terminaban en golpes y amenazas.
Nuein y Yahaan supieron entonces que el camino que debían seguir iba por senderos separados. Y fue así que Nuein partió al norte, a la sombra de la montaña junto a las familias que lo apoyaban y Yahaan se quedó con el resto en Visinar. Y así ocurrió que al despedirse los hermanos, hubo gran tristeza pues nunca habían estado separados, y como Nuein sabía que su hermana iría a la lucha, le entregó la obra de Bashoo, el martillo Sophos. Yahaan le agradeció, aunque no quiso intentar levantarlo, porque ella parecía comprender el misterio de Sophos y a su vez Bashoo no se veía conforme con lo que había hecho su padre, además que veía como su novia, de ya un par de años, decidía quedarse con la Reina, convencida de lo efímera de la separación de los hermanos. Su nombre era Felnianer, cuyo nombre significaba amor al cielo.
Felnianer y Bashoo se habían enamorado y pretendían contraer nupcias, pero todo el problema con el intento de asesinato contra los reyes los había hecho tomar la decisión de posponer la fecha. Ellos se habían conocido cuando, un día de cielo claro, Bashoo la encontró mirando hacia lo alto, recostada sobre un manchón de pasto, y sin decirle nada se quedó junto a ella descansando y tratando de descubrir que era lo que pensaba con tanta insistencia, pero sin decirle nada. Eso mismo ocurrió varias veces más, hasta que Bashoo le preguntó al fin su nombre y Felnianer se lo dijo y le explicó que alguna vez quisiera comprender al cielo, por que desde arriba todo se ve y el cielo podría decirle muchas cosas y ya no tendría dudas ni temores. Bashoo le sonrió inocente de lo que en el futuro significarían estas palabras.
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